REDACCIÓN 'EL OBSERVATORIO'
La Guerra Fría desató una feroz competencia en la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética en la década de los sesenta del siglo pasado, pero lo que sucedió en el programa espacial ruso ha permanecido envuelto en un absoluto secretismo y hermetismo para Occidente.
Hay que recordar que fue un período de intensa rivalidad entre ambas potencias, y la carrera espacial se convirtió en uno de sus frentes más emblemáticos. A pesar de que los estadounidenses lograron llegar a la Luna con el Apollo 11 en 1969, la Unión Soviética también tenía grandes ambiciones en ese sentido.
El proyecto lunar 'Zvezda' (que en ruso significa 'estrella') comenzó a salir a la luz a cuentagotas tras la caída del régimen comunista, mostrando poco a poco el asombroso nivel de avance tecnológico que desarrolló la URSS y sus ambiciosos planes de colonizar nuestro satélite en plena confrontación contra el capitalismo. Este misterioso proyecto se convirtió en un as bajo la manga de la potencia soviética.

Si sabes mucho de 'Zvezda' podrías morir
Zvezda fue un proyecto de base lunar ultrascereto -hasta el punto que el KGB se encargó de protegerlo y eliminar a quién hablase demasiado de él- que formaba parte del programa N1-L3 de la Unión Soviética. Este proyecto se llevó a cabo entre 1962 y 1974 y tenía como objetivo principal el envío de cosmonautas a la Luna para misiones de largo plazo. Aunque se presentaba como un proyecto con fines científicos, también se contemplaban aplicaciones militares, como la construcción de plataformas de lanzamiento de misiles en la Luna, que podrían servir tanto para fines civiles como militares.
La base lunar 'Zvezda' estaba diseñada para albergar entre nueve y doce personas a partir de 1975. El ingeniero y diseñador Vladimir Barmin fue encargado por Sergei Korolev, el jefe del programa espacial de la URSS, para llevar a cabo este megaproyecto. La idea principal era situar nueve módulos esféricos o cilíndricos en la superficie selenita, que tendrían un tamaño compacto de 4.5 metros de longitud y se desplegarían hasta alcanzar 8.6 metros. Cada módulo ofrecería un espacio de habitabilidad de 22 metros cuadrados, que contaría con muebles inflables.
Una Base Lunar modular y funcional
Cada módulo de la base 'Zvezda' sería independiente, lo que permitía un montaje por etapas. Cada módulo estaba diseñado para cumplir una función específica, como una cocina, una sala de control, aseos y los dormitorios. Además, se planteaba extraer agua del suelo lunar para satisfacer las necesidades de la tripulación.
'Zvezda' se planificó con una vida útil de aproximadamente cinco años. Para evaluar las decisiones de diseño, se creó una maqueta a escala real de uno de los módulos, que se instaló en el Instituto de Problemas Biomédicos (IBMP), donde se llevaron a cabo varios experimentos de aislamiento.
Para la vida cotidiana de los ocupantes de los módulos, se planificó la construcción de una planta solar, un invernadero para el cultivo de alimentos y una planta nuclear para satisfacer las necesidades energéticas y alimenticias.
Se proponía extraer Helio-3, un recurso abundante en la Luna, para hacer funcionar la planta nuclear. Para poner a prueba este sistema, los soviéticos construyeron un ecosistema aislado llamado BIOS-3 en la ciudad de Krasnoyarsk, donde se llevaron a cabo simulaciones durante seis meses con una tripulación de dos o tres personas.
Ingeniería lunar avanzada y exploración
Un aspecto interesante del proyecto 'Zvezda' era la protección de la colonia humana en la Luna. Algunos de los módulos estarían enterrados bajo la superficie lunar para resguardar a los ocupantes de la radiación solar y de los micrometeoritos que impactan en el satélite. Para llevar a cabo estas obras subterráneas, se desarrolló un sistema de perforación.
Para la movilidad de los cosmonautas sobre la superficie del satélite, se ideó un vehículo articulado con varios vagones impulsado por ruedas y reactores nucleares móviles. Este 'tren lunar' tenía un diseño similar al utilizado por los exploradores polares soviéticos en la Antártida. También se planteó la posibilidad de utilizar un rover lunar que se movería mediante la energía proporcionada por paneles solares.

Además, cada módulo 'Zvezda' dispondría de una ventana falsa que proyectaría escenas del campo terrestre que cambiarían con las estaciones. Esta característica se pensó principalmente para el bienestar y el mantenimiento de la salud mental de los cosmonautas.
El legado de 'Zvezda' y la continuación de la carrera espacial
El proyecto 'Zvezda' fue un ambicioso intento de la Unión Soviética por colonizar la Luna y competir con Estados Unidos en la carrera espacial. Sin embargo, a pesar de su avanzada planificación, el proyecto se abandonó después del histórico aterrizaje del Apollo 11 en la Luna en 1969.
El alto costo y los desafíos técnicos de lanzamiento contribuyeron al declive del programa. Todo indica que los rusos jamás hubieran podido sufragar los costes prohibitivos de tamaña proeza tecnológica, y es que en 1997 varios estudios estimaron que habrían ascendido a... ¡80 mil millones de dólares de la época!
Curiosamente, un módulo 'Zvezda' ruso se encuentra ahora en la Estación Espacial Internacional como un recordatorio del sueño perdido de la Unión Soviética. A medida que la exploración lunar experimenta un resurgimiento en la actualidad, con programas como Artemis de la NASA y la participación de otras naciones, la carrera espacial crece, se darrolla y no está dispuesta, ni mucho menos, a morir. Todo ha vuelto a comenzar, como quien dice.